Qué hacer en Milán en 3 días: itinerario completo día por día con precios

qué hacer 3 días en Milán

Si estás acá, seguramente estarás organizando o craneando tu viaje al norte de Italia. Por eso, te compartimos nuestro itinerario completo sobre qué hacer en Milán en 3 días, para que no pierdas tiempo ni dinero: te contamos exactamente qué visitamos cada día, cuánto cuesta cada entrada y en qué dirección está cada lugar.

No está organizado por importancia de lugares, sino por cómo hicimos el recorrido nosotros aprovechando el tiempo y las distancias. Igualmente, dentro del texto de cada lugar, te cuento si nos resulta imprescindible o no para que también lo tengas en cuenta.

Nuestro viaje empezó en Valencia, desde donde volamos directo a Bérgamo (el aeropuerto de Milán-Bérgamo, Orio al Serio, es el que usan casi todas las low cost). Aprovechamos el primer día completo para recorrer Bérgamo, lo que se llama la Città Alta, y por la tarde-noche tomamos el tren hasta Milán, donde nos alojamos.

Ya al día siguiente empezamos a recorrer Milán desde cero y temprano por la mñana, que es el itinerario que vas a leer a continuación.

Si todavía no decidiste tu ruta de llegada, te dejamos los dos artículos que escribimos sobre esa primera etapa del viaje:

El primer día lo dedicamos al centro histórico, caminando de punta a punta desde la Piazza del Duomo hasta el Parco Sempione, con parada final en el barrio de Brera.

Empezamos en la Piazza del Duomo, el corazón absoluto de la ciudad. El Duomo di Milano es una de las catedrales góticas más grandes de Europa y también una de las que más tardó en construirse: las obras arrancaron en 1386 por orden de Gian Galeazzo Visconti y la fachada no se terminó hasta 1813, ya bajo dominio napoleónico. Sin embargo, los últimos detalles finalizaron oficialmente en 1965, es decir que llevó casi seis siglos de trabajo.

Está revestida en mármol rosado de Candoglia y tiene 135 agujas y más de 3.000 estatuas repartidas por toda la fachada y el techo. ¡Es una locura!

Hay varias formas de visitarlo, según cuánto tiempo y presupuesto tengas: solo la catedral, solo las terrazas (a pie o en ascensor), el Museo del Duomo, o combinados que incluyen todo. Nosotros elegimos subir solo a la terraza, por escalera, que es la opción más económica.

Desde la terraza se puede caminar entre las agujas y ver de cerca a la Madonnina (la estatua dorada de la Virgen que corona el Duomo), con una vista de 360° sobre toda Milán.

Te dejamos un cuadro comparativo de los precios actualizado a julio 2026 con las distintas opciones que podés conseguir en la web oficial de venta de entradas.

Tipo de entrada Qué incluye Entero Reducido (6-18 años) Niños 0-5 años
Terrazas – Escaleras (opción más barata) Solo terrazas, subida y bajada a pie 16,00 € 8,00 € Gratis
Terrazas – Ascensor Solo terrazas. El ascensor llega al 1er nivel; para el 2do nivel y la bajada hay que usar escaleras 18,00 €* 9,00 €* Gratis
Catedral + Terrazas – Escaleras Duomo (nave) + subida y bajada a pie a las terrazas 22,00 € 11,00 € Gratis
Catedral + Terrazas – Ascensor Duomo (nave) + subida en ascensor (bajada por escalera) 26,00 € 13,00 € Gratis
Culture Pass Duomo + Área Arqueológica + Museo del Duomo + Cripta de San Carlos
(Museo cerrado los miércoles; Cripta abierta domingos de 13:30 a 15:30)
15,00 € 7,50 €
(también estudiantes universitarios <26 años)
Gratis
Combo Escaleras + Pinacoteca Ambrosiana Duomo + Área Arqueológica + Terrazas (escaleras) + Museo del Duomo + Pinacoteca Ambrosiana (obras de Leonardo, Rafael, Caravaggio, Botticelli) + Cripta de San Sepolcro
(cerrado los miércoles)
36,00 € 24,00 € Gratis
Entrada preferente (skip the line) – Terrazas ascensor Igual que «Terrazas – Ascensor» pero con acceso prioritario, sin filas 28,00 € 14,00 € Gratis

Tips para ahorrar:

  • Si solo querés subir a las terrazas, hacerlo por escalera siempre es más barato que en ascensor.
  • *El ticket de ascensor puede tener pequeñas variaciones de precio según la franja horaria reservada; el valor de la tabla es el estándar publicado.
  • Los tickets que incluyen Museo del Duomo, Pinacoteca Ambrosiana o Cripta de San Sepolcro no están disponibles (o cambian) los miércoles, día en que esos espacios cierran.
  • El precio reducido aplica a menores de 6 a 18 años; de 0 a 5 años la entrada es siempre gratuita.
  • Todos los precios corresponden a la web oficial de venta (ticket.duomomilano.it) y pueden actualizarse sin aviso; te recomendamos confirmarlos antes de comprar.

Al salir del Duomo, cruzás directamente a la Galleria Vittorio Emanuele II, pegada a la plaza. Es uno de los centros comerciales cubiertos más antiguos del mundo, inaugurado en 1877, con una cúpula de vidrio y hierro y mosaicos espectaculares en el piso.

Se la conoce como «el salón de Milán» y tiene esa importancia porque conecta la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala (el Teatro alla Scala), siendo históricamente el punto de encuentro de la burguesía milanesa.

Hay una tradición muy conocida acá: en el piso hay un mosaico con un toro (el escudo de Turín), y la costumbre dice que si apoyás el talón sobre los genitales del toro y girás tres veces sobre vos mismo, tenés buena suerte asegurada y vas a volver a Milán. Vas a ver a mucha gente haciendo la fila para probarlo y no les importa hasta pelearse con los niños para pasar.

Justo frente al Duomo está el centro comercial La Rinascente, una de las tiendasmás importante de Milán. No hace falta dedicarle mucho tiempo, pero es un dato útil: es una parada perfecta para ir al baño gratis y en buenas condiciones, algo que en el centro de Milán no siempre es fácil de encontrar.

Caminando desde el Duomo, en dirección al Castillo Sforsezco, llegás a la Piazza Mercanti. Es una plaza medieval que durante siglos fue el verdadero centro cívico y comercial de Milán, antes de que ese rol pasara a la Piazza del Duomo.

Ahí está el Palazzo della Ragione, del siglo XIII. Es un lugar con historia, pero honestamente es una parada de paso, que recorrés en pocos minutos y seguís camino.

Continuando hacia la misma dirección, a unos 400 metros del Duomo, llegás hasta la Starbucks Reserve Roastery. La entrada es gratuita y vale la pena, porque es el Starbucks más grande y lujoso de Europa. Solo existen seis de estas cafeterías en el mundo (las otras están en Seattle, Shanghái, Nueva York, Tokio y Chicago), así que si estás en Milán no me lo perdería.

Ocupa el antiguo Palazzo delle Poste y el diseño interior combina un estilo steampunk con guiños a Milán. Hasta la iluminación de una de las barras está inspirada en el Castello Sforzesco. La decoración es realmente muy llamativa, entre lujosa y moderna.

Adentro podés ver el proceso de tostado del café en vivo y probar métodos de extracción que no existen en una Starbucks normal (como el cold brew de especialidad). El café que se tuesta ahí mismo, luego de superar todo el proceso, atraviesa toda la tienda por unas cañerías de cobre en el techo y llegan hasta cada barra. ¡Es de lo más curioso!

En cuando a la comida, también es mucho más top que en un Starbucks normal. En este caso, la pastelería es de Princi, la panadería milanesa más reconocida. También tiene una barra de cócteles con café.

Aunque no seas fan de Starbucks, es una experiencia distinta y, de nuevo, una buena excusa para usar el baño.

Dirección: Piazza Cordusio, 3, 20123 Milán
Horario habitual: todos los días, aproximadamente de 7:00 a 23:00 (puede variar)

De ahí seguimos hasta la Piazza degli Affari, frente a la Bolsa de Milán, donde hay una escultura de mármol de una mano con el dedo corazón levantado, obra del artista Maurizio Cattelan y titulada L.O.V.E.

Se interpreta como una crítica al sistema financiero, apuntando literalmente hacia el edificio de la bolsa. Para ser honestos, para nosotros no valió la pena desviarnos: no hay mucho más para ver alrededor.

Seguimos camino hasta el Castello Sforzesco, uno de los castillos renacentistas más importantes de Europa. El primer castillo en ese sitio (Castello di Porta Giovia) lo construyeron los Visconti en el siglo XIV, pero fue destruido.

En 1450 Francesco Sforza, nuevo duque de Milán, ordenó reconstruirlo como residencia ducal, y en las distintas etapas de obra participaron arquitectos como Filarete, Bramante y hasta Leonardo da Vinci.

La entrada a los patios es gratuita, y también hay buenos baños públicos disponibles (tengo como una obsesión 😂). Si querés entrar a los museos que funcionan adentro, hay un ticket único que da acceso a todos:

  • Pinacoteca del Castello Sforzesco (obras de Mantegna, Canaletto, Bellotto, entre otros)
  • Museo de Arte Antigua (con la Pietà Rondanini, la última escultura inacabada de Miguel Ángel)
  • Museo Arqueológico (secciones de prehistoria, protohistoria y una importante colección egipcia)
  • Museo de Artes Decorativas

Precio museos: 5,00 € entrada general / 3,00 € reducida / GRATIS menos de 18 años.
Horario museos: martes a domingo, de 10:00 a 17:30 h (lunes cerrado, aunque los patios siguen abiertos)
Dirección: Piazza Castello, 20121 Milán

Detrás del castillo está el Parco Sempione, el parque histórico más grande del centro de Milán. Ahí se encuentra el Arco della Pace (Arco de la Paz), un arco neoclásico inspirado en el Arco del Triunfo de París. Lo mandó construir Napoleón en 1807 para celebrar sus victorias militares, pero terminó de construirse recién en 1838, ya bajo dominio austríaco, y en ese momento se resignificó como monumento a la paz entre las naciones europeas.

En el parque también funciona el Acquario Civico. La entrada general cuesta 8€ y la tarifa reducida (estudiantes universitarios, jóvenes de 18 a 25 años y personas mayores de 65 años) por 4€. Todos los primeros domingos y segundo martes (a partir de las 14:00 h) de cada mes, la entrada es gratuita para los menores edad.

Dirección: Parco Sempione (Viale Gadio, 2)

Horario: De martes a domingo de 10:00 a 17:30.

Terminamos el primer día en el barrio de Brera, un barrio bohemio y muy pintoresco, de calles empedradas y llenas de galerías de arte.

Nosotros lo recorrimos de noche, pero seguramente de día es aún más lindo para caminar con calma. Tiene muchísima oferta gastronómica, y de hecho ahí mismo cenamos para cerrar el día.

El segundo día lo empezamos con un Free Tour que reservamos desde Civitatis, que tuvo comienzo en el Duomo y desde ahí recorrimos edificios históricos de la ciudad.

Nos tocó una guía cubana encantadora y muy enamorada de Milán. Eso me encanta de los guías en este tipo de tours, que te transmiten su amor por la ciudad en cada dato e historia que te cuentan. Este es el punto a favor de cualquier free tour: podés recorrer estas mismas calles por tu cuenta, pero lo que un guía te aporta es el contexto, las anécdotas y los detalles escondidos que paseando solo difícilmente vas a descubrir.

Nuestro tour duró 2 horas y media y fue muy entretenido, incluso para los chicos que estuvieron interesados en todos los datos que ella iba contando.

El recorrido empezó frente al Duomo, donde nos explicó la historia de su construcción y nos sorprendió con detalles que pasan totalmente desapercibidos si no te los muestran: en la fachada hay una estatua que muy similar a la Estatua de la Libertad, que fue esculpida por Pacetti en época napoleónica, bastante antes que la neoyorquina, y hay quienes sostienen que fue inspiración para la de Bartholdi en Nueva York.

También se pueden observar en las puertas de bronce relieves que narran distintos episodios bíblicos: una de las cinco puertas es conocida justamente como la «Puerta del Paraíso».

Después seguimos por otras calles del centro hasta llegar a un edificio que hoy es la Università degli Studi di Milano, pero que originalmente fue un hospital. La Ca’ Granda fue mandada a construir en 1456 por Francesco Sforza, con el objetivo de reunir en un solo edificio todos los pequeños hospitales dispersos que había en Milán en esa época.

El encargado del proyecto fue el arquitecto florentino Filarete, el mismo que trabajó en el Castello Sforzesco. Funcionó como el hospital principal de la ciudad durante casi 500 años, hasta que en el siglo XX se trasladó a otra ubicación y el edificio pasó a formar parte de la Universidad de Milán.

De ahí fuimos a una iglesia que, por fuera, es de lo más simple y común: la iglesia de San Bernardino alle Ossa. Pero adentro, a la derecha de la entrada, esconde una pequeña capilla completamente cubierta de huesos y calaveras humanas del suelo al techo.

Su origen se remonta al siglo XII: junto a esta iglesia había un hospital con su propio cementerio, y cuando este se quedó sin espacio para tantos difuntos, en 1210 se construyó un osario para guardar los restos.

Con el tiempo, una cofradía religiosa (los Disciplini) decoró esas paredes acomodando los huesos de forma casi artística, formando cruces y motivos religiosos. Lo interesante es que ahí conviven huesos de todo tipo de personas: distintas religiones, razas, estratos sociales. Y el mensaje que llama la atención es que al final, todos terminamos en el mismo lugar. Es un poco dramático, pero nada más lejos de la realidad.

Algunas personas del grupo se impresionaron bastante al entrar, porque realmente está lleno de huesos por todos lados, pero es un lugar curioso, gratuito, y vale la pena conocerlo.

Dirección: Via Verziere, 2, 20122 Milán
Horario: lunes a viernes de 8:00 a 18:00, sábados de 9:30 a 18:00, domingos de 9:30 a 12:00 (el osario cierra los domingos)
Entrada: gratuita

Desde ahí seguimos por callecitas hasta el Teatro alla Scala, uno de los teatros de ópera más famosos del mundo, inaugurado en 1778 en el sitio donde antes estaba la iglesia de Santa Maria alla Scala. Nosotros no entramos, pero se puede visitar el Museo Teatrale alla Scala:

  • Precio del museo: 12 € entrada general (con reducidas según categoría)
  • Horario: 9:30 a 17:30 h, último acceso a las 17:00
  • Dirección: Piazza della Scala, en pleno centro, a pocos pasos del Duomo y de la Galleria Vittorio Emanuele II

De ahí terminamos el recorrido en la Piazza Mercanti, la misma plaza medieval que ya te contamos en el Día 1.

Terminado el free tour, se puede caminar por la calle principal que conecta el Duomo con el Castello Sforzesco (Via Dante), donde hay varias tiendas que a los chicos les pueden divertir mucho: la tienda de LEGO, la juguetería FAO Schwarz, y las tiendas oficiales de Milan e Inter.

En esta misma zona también se puede visitar el Cenacolo Vinciano, donde está La Última Cena de Leonardo da Vinci, dentro del convento de Santa Maria delle Grazie. Nosotros no fuimos porque hay que comprar las entradas con meses de anticipación y no conseguimos. Un par de datos si te lo estás planteando:

  • Precio oficial: 15 € la entrada general (2 € para visitantes de 18 a 25 años)
  • Reserva obligatoria: la visita es en turnos cronometrados de 15 minutos, con un máximo de 40 personas por turno, y hay que reservar día y hora con bastante anticipación (las entradas suelen agotarse rápido, sobre todo fines de semana)
  • Dirección: Piazza di Santa Maria delle Grazie, 2, 20123 Milán
  • Gratis: el primer domingo de cada mes (igual hay que reservar turno)

Por la tarde nos fuimos al barrio de Navigli. Nuestra recomendación absoluta es ir justo antes del atardecer, porque la luz sobre los canales se pone preciosa.

Es un barrio con un ambiente completamente distinto al centro histórico: mucho más bohemio, con los canales Naviglio Grande y Naviglio Pavese como protagonistas, bares con vista al agua para todos los gustos y un ambiente relajado para simplemente caminar.

Una tradición muy típica de esta zona (y de Milán en general) es el aperitivo: pedís una bebida (lo clásico es un Aperol Spritz o un Negroni) y muchos bares te incluyen, sin costo extra, un buffet o algo de comida para picar. En nuestro caso, como éramos un grupo grande, no nos pareció que valiera tanto la pena: terminamos con hambre igual y no salió precisamente barato. Aun así, es una experiencia típica del lugar y hay que probar para juzgar.

Más allá del aperitivo, Navigli está lleno de tiendas curiosas para simplemente pasear: encontramos una llena de máquinas expendedoras de esas donde metés una moneda y sale una bolita con un juguete de colección, al estilo gachapón japonés, que nos resultó súper curiosa. También hay una tienda de discos, con vinilos, CDs y remeras de bandas, ideal si te gusta la música. Los chicos, como tienen su reproductor de CD (que parece que es la nueva onda) se compraron algunos que consiguieron baratos.

Con esa caminata por los canales dimos por terminado el segundo día en Milán.

El último día completo lo dedicamos a una zona bien distinta al centro histórico: mucho más moderna, verde y con una escena gastronómica callejera espectacular.

Si solo tenés dos días para estar en Milán, te diría que lo que te voy a contar ahora, si bien nos encantó todo, puede que no sea lo primordial en la ciudad. A veces toca elegir y dejar sitios para la próxima.

Empezamos caminando por el barrio chino de Milán, hasta llegar a la Via Paolo Sarpi, la calle principal de la zona. Ahí hay decenas de puestos de comida callejera: encontramos unos ravioles muy famosos en Instagram, la típica papa cortada en espiral y frita, sushi, y muchísimas otras opciones.

La gracia de esta calle es ir picando un poco de cada puesto en lugar de sentarte a comer en uno solo.

En el camino hacia Piazza Gae Aulenti, y de pura casualidad por estar buscando un baño, entramos a Eataly Milano Smeraldo. Te loo recomendamos muchísimo: es un enorme centro comercial dedicado exclusivamente a la gastronomía, con zonas para comer en el momento, comprar productos para llevar, o directamente hacer una comida completa.

Horario: todos los días, de 9:30 a 24:00 aproximadamente

Dirección: Piazza XXV Aprile 10

Seguimos hasta la Piazza Gae Aulenti, considerada el rincón más moderno de Milán: rascacielos, la Torre UniCredit (la más alta de la ciudad) y, muy cerca, el famoso Bosco Verticale, un edificio residencial cubierto de árboles y plantas que parece un jardín vertical.

Al lado está el Parco Biblioteca degli Alberi, que nos encantó para parar un buen rato con los chicos. Tiene una zona de juegos bastante original y mucho césped, así que nos quedamos ahí descansando mientras ellos jugaban, en un día espectacular.

Sin tenerla mapeada, llegamos por casualidad a la Chiesa di San Maurizio al Monastero Maggiore, conocida como «la Capilla Sixtina de Milán». Por fuera es una iglesia sencilla, pero por dentro está completamente cubierta de frescos renacentistas del siglo XVI, obra de Bernardino Luini (discípulo de Leonardo da Vinci) y otros pintores lombardos. Vale muchísimo la pena entrar.

Dirección: Corso Magenta, 15, 20123 Milán
Horario: martes a domingo, de 10:00 a 17:30 h (último acceso 17:00), cerrada los lunes
Entrada: gratuita

De ahí fuimos hasta el Cuadrilátero de la moda, la zona de las boutiques de lujo de Milán, pero para ese entonces ya estábamos muy cansados de tanto caminar (y un poco «desconociéndonos» entre nosotros de puro cansancio, como pasa en los viajes largos).

En nuestro caso, veníasmo de caminar más de 15km ese día, pero si te queda energía, es una zona icónica para recorrer con más calma.

Pero la verdad, es que nosotros estábamos para terminar el día en un bar detrás de la Piazza del Duomo, tomando un Aperol Spritz con vista a la catedral. ¡Que los lujos hay que dárselos en vida, my friend! En esos bareas más accesibles, el Aperol (en vaso de plático) sale 4€. En las terrazas más elegantes puede salir a partir de 9€.

No me tildes de mentirosa, que ya sé que te dije quqe te iba a contar qué ver y hacer 3 días en Milán. Pero nuestro avión salía de bérgamo por la noche, así que aprovechamos las últimas fichas para conocer más a fondo Milán.

Volvimos al Duomo porque queríamos dar una última vuelta por ahí y tomarnos un helado en una de las heladerías más famosas de la ciudad: Cioccolatitaliani.

Desde ahí, y como teníamos que ir hasta la estación a tomar el tren o autobús hasta el Aeropuerto de Bérgamo decidimos hacer una visita al Mercado Central de Milán, que está pegado a la estación.

Tiene un estilo muy lindo, que combina lo antiguo del edificio con una decoración muy ecléctica (grafitis, carteles vintage). Hay muchísimas opciones de comida, e incluso restaurantes dentro. Comimos pasta, que no nos enloqueció demasiado, pero el tiramisú que probamos ahí fue espectacular.

Dirección: Via Giovanni Battista Sammartini 1-2, 20125 Milán (dentro de la Stazione Centrale)
Horario: todos los días, de 7:00 a 24:00

(Más adelante vamos a publicar un artículo aparte solo sobre dónde comer en Milán, para no extender demasiado este.)

Un punto importante: los hospedajes en Milán no son baratos, y en nuestro caso, al ser una familia numerosa, nos costó bastante encontrar una buena relación entre ubicación y precio.

Terminamos consiguiendo una promoción en el Hotel Berlino, que está alejado del centro pero muy bien conectado con buses y tranvía: llegábamos perfecto a todos lados. Incluía desayuno, que venía muy bien con los chicos. El hotel en sí es bastante sencillo, pero cumplió correctamente.

¿Cuántos días se necesita para conocer Milán?

Con 3 días se puede recorrer con calma el centro histórico (Duomo, Galería, Castello Sforzesco), sumar un free tour o el Cenacolo Vinciano, y explorar barrios como Navigli, Brera o el barrio chino. Si tenés más días, conviene usarlos para conocer ciudades cercanas como Bérgamo, Como o Verona en lugar de estirar la estadía en Milán.

¿Se puede conocer Milán en un día?

Sí, es suficiente para conocer lo más importante como el Duomo de Milán, la Galleria Vittorio Emanuele II, el Castello Sforzesco, un atardecer en Navigli y, si conseguís entrada con anticipación, el Cenacolo Vinciano (La Última Cena de Leonardo da Vinci).

¿Milán es una ciudad para ir con niños?

Sí, es una ciudad fácil de recorrer con niños. Tiene buen transporte y si te mueves con cochecito de bebé es bastante sencillo también. No es una ciudad que tenga plazas y parques infantiles a montones, pero hay algunos como Parco Sempione y el Parco Biblioteca degli Alberi que están muy lindo para darles un respiro.

¿Cómo se llega de Bérgamo a Milán?

Te contamos todas las opciones y precios en este artículo: Cómo llegar de Bérgamo a Milán.

¿Cuánto cuesta subir a las terrazas del Duomo?

La opción más económica es subir por escalera: 16 € entero / 8 € reducido. En ascensor cuesta 18 € entero / 9 € reducido.

¿Qué lugares se pueden visitar cerca de Milán?

Si tenés más de 3 días, lo mejor es sumar excursiones a ciudades cercanas en tren regional: Bérgamo (a unos 50 minutos, con su preciosa Città Alta), Como (a 40-60 minutos, con el lago y sus villas), y Verona (algo más lejos, pero también accesible en tren regional o media distancia). Todas se pueden hacer en el día sin necesidad de pernoctar.

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

[instagram-feed]